Saturday, 14 September 2013

Melancholia de Lars Von Trier


El Fin del Mundo (con mayúsculas),
los fines del mundo (diarios, instantáneos)
el paso del tiempo
la incomprensión
la falta de comunicación
la amargura
la lucidez ante la realidad
la asunción de la finitud, de la muerte, del carácter efímero.
Cuando se deja de poder representar el propio papel en la mascarada que es la vida.
Todos nuestros “fines del mundo parciales” se suman, el tiempo los suma. De modo que resulta que el Fin del Mundo es individual pero para cuando nos llega ya tenemos poco (“mundo”)que terminar.
Y todos esos fines del mundo parciales, definitivos individuamente, se unen para construir ese enorme planeta llamado Melancolía que acaba engullendo a la tierra en nuestro Fin del Mundo (que también es “parcial”, como especie).
(Como se ve en la película, mientras no observamos, mientras no medimos, vivimos felizmente ajenos a la realidad.)

En esta película me llama la atención la cuidada composición de las imágenes, de los encuadres. Y también la fascinante fotografía. Junto a esto la que quizás sea la principal característica del cine de Von Trier: su disección de los sentimientos humanos y de la dificultad (imposibilidad) de las relaciones (humanas).

Me gusta especialmente cuando de un conjunto de personajes (personas), por ejemplo en una fiesta o en una reunión, Von Trier elige a una y la miramos desde diferentes ángulos con la cámara al hombro y enfoca a sus ojos con primeros planos. De esta manera la extrae del conjunto y nos la muestra sola, incomprendida e incapaz de comprender, como estamos todos (perplejos ante el espejo que no nos refleja, que no refleja nada).


Saturday, 7 September 2013

Alguna de esas distracciones imperdonables que pueden conducirnos al suicidio

Algunos textos de Oliverio Girondo


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisiaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! - y en esto soy irreductible -no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
(...)
..., no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor mas que volando.


Jamás se había oído el menor roce de cadenas. Las botellas no manifestaban ningún deseo de incorporarse. Al día siguiente de colocar un botón sobre una mesa, se le encontraba en el mismo sitio. El vino y los retratos envejecían con dignidad. Era posible afeitarse ante cualquier espejo, sin que se rasgara a la altura de la carótida; pero bastaba que un invitado tocara la campanilla y penetrara en el vestíbulo, para que cometiese los más grandes descuidos; alguna de esas distracciones imperdonables, que pueden conducirnos hasta el suicidio.


Yo no tengo una personalidad; soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
(...)
Y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto a las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante tengo que poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.



Saturday, 31 August 2013

¿Encontraré a la Maga?

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
Rayuela
Julio Cortázar



Wednesday, 28 August 2013

A mí ya me bastó la espera


(algunos versos del poeta mexicano Octavio Paz)

De “Visión del escribiente”
Y llenar todas estas hojas en blanco que me faltan con la misma, monótona pregunta: ¿a qué horas se acaban las horas?
(…)
Sí, ya sé, podría sentarme en una idea, en una costumbre, en una obstinación.
(…)
Recuerdo mis amores, mis pláticas, mis amistades. Lo recuerdo todo, lo veo todo, veo a todos. Con melancolía, pero sin nostalgia. Y sobre todo, sin esperanza. Ya sé que es inmortal y que, si somos algo, somos esperanza de algo. A mí ya me bastó la espera. Abandono el no obstante, el aún, el a pesar de todo, las moratorias, las disculpas y los exculpantes. Conozco el mecanismo de las trampas de la moral y el poder adormecedor de ciertas palabras. He perdido la fe en todas estas construcciones de piedra, ideas, cifras. Cedo mi puesto. Yo ya no defiendo esta torre cuarteada. Y, en silencio, espero el acontecimiento.

De “Prisa”
(…)
Todas estas plenitudes me apuran de un trago. Voy y vuelvo, me revuelo y me revuelco, salgo y entro, me asomo, oigo música, me rasco, medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós al que fui, me demoro en el que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. ¿Adónde? No sé, nada sé excepto que no estoy en mi sitio.
Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba aquí, donde estoy, sino en donde no estoy ni he estado nunca.
(…)
No sé, tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama.

De “Paseo nocturno”
(…) Prosigue: nada tienes que decirte a ti mismo.

De “Un poeta”
(…)
Cruzan la noche los amantes enlazados, conjunción de astros y cuerpos.


De “Mutra”
(…)
Todo este largo día con su terrible cargamento de seres y de cosas, encalla lentamente en el tiempo parado.
(…)
… el animal pierde futuro a cada paso.
(…)
alta belleza armada contra el tiempo
(…)
…no quiero ser
Dios, no quiero ser a tientas, no quiero regresar, soy
hombre y el hombre es
el hombre, el que saltó al vacío y nada lo sustenta desde
entonces sino su propio vuelo
(…)
el hombre es sólo hombre entre los hombres.

OCTAVIO PAZ



Escuchando “Green Arrow” de “Yo la tengo”


Wednesday, 14 August 2013

Nada que explicar


Estaba callado, tan callado que llegasteis a creer que estaba muerto. Esa era la idea. Me desentumecí y me froté los ojos. Ví. Deambulé desorientado, apoyándome en los muros fríos y húmedos. Pronto mis pies descalzos pisaron hierba mojada y matojos aguados por el rocío acariciaron mis pantorrillas desnudas. Deslumbrado, ebrio de colores y tiritando de frío, fundí mi cuerpo con la mágica niebla y fui una sombra de árbol más. No me esperabais, no fui hacia vosotros. Continúe la fuga.


Sunday, 4 August 2013

Yo no soy de aquí


Mucha gente dice que no parezco de aquí, que no puedo ser de aquí, que parezco extranjero, que debo de ser extranjero. Tantas personas no pueden estar equivocadas. No soy de aquí.

Aunque cuando camino solo, de noche mientras todos ellos duermen, se diría que soy parte de la ciudad. Cuando la paseo en medio de la noche, cuando suavemente dibujo sus torpes curvas de ciudad vieja, cuando escucho el aire que golpea los vestigios, la suciedad, que han dejado los que duermen y que toca, convertido en brisa o en vendaval, las hojas de los árboles,… cuando me dejo mojar mientras ella se moja de lluvia (y ellos se protegen entre sábanas y televisores), cuando raspo los nudillos de mis manos contra los desgastados muros de sus casas, cuando… se diría que yo sí soy de aquí. Soy aquí.

Pero siento lo mismo en cualquier parte del mundo. No te soy fiel triste ciudad de iglesias, conventos y murallas. Triste ciudad marcada por guerras y odios, que contienes pequeños amores e ilusiones. Triste ciudad que te deslizas provinciana hacia el final de los días de todos los que duermen y de los que vendrán. Ciudad escenario de mis frustraciones y derrotas.

Como un pequeño barco velero en un silencioso mar sin viento, apareces fantasmal en mi imagen de ti. Detenida, atrapada en tantas soledades (algunas de ellas soledades multitudinarias). Amordazada por la mediocridad de pequeños políticos de la vida cotidiana que te enclaustran bajo un burka de miedos y tradiciones. Yo quisiera arrancarte la ropa bajo la que te ocultan, los complejos con los que te paralizan. Quisiera destrozar las seguridades que te hacen parecer cuerda. Yo te quiero desnuda y enajenada como cuando eres la triste loca ciudad del frenesí de ocho días y medio de alegría. No esa ciudad nublada y fría, no esos días cruelmente cortos, no esa melancolía. Pero yo no tengo tiempo para salvar a nadie, no tengo tiempo para salvarte.

Yo te quiero. Aunque no sea de aquí.

Yo te quiero pero te tengo que dejar.

Es una de las formas del amor.


Friday, 26 July 2013

Palabras, sólo palabras


Todas me dicen palabras. Palabras, sólo palabras. Todos les dicen palabras, sólo palabras. Todos sienten palabras, sólo palabras. Olvidado el significado. Es sólo estar pasando el tiempo, que corran los días. Palabras esperando la palabra muerte. Unas pocas palabras, un limitado código. Una espera entre risas huecas. Seguir caminando sin mirar atrás. Yo digo “amar” y espero, pero nada ocurre. Yo digo “deseo” y nadie lo entiende. Yo camino solo, debe ser en lo alto de un monte. Es una ladera, no es más como una pequeña meseta, una explanada. La hierba está cortada como un césped cuidado porque han pastado ovejas. La luz es metálica, los contrastes de colores son extraños, el sol y las pocas nubes juegan y hacen irreal mi caminar dubitativo, torpe. Enajenado camino fuera de mí, siendo capaz de verme andar lento, fascinado de soledad y lucidez. Entendiendo todo durante un instante. Cierro los ojos y siento el aire que se va haciendo viento conforme encaro la cresta y sólo abro los ojos cuando todo queda debajo de mí. Y el cielo es infinito y valles, pueblos y montes se van perdiendo hacia el horizonte. Y no necesito palabras.