Showing posts with label poesía. Show all posts
Showing posts with label poesía. Show all posts

Friday, 9 September 2016

La pena negra

"(...) un especial sentimiento que se expresa en todos y cada uno de sus poemas: la pena negra. Esa pena -como dejó dicho Federico- "no tiene nada que ver con la melancolía ni con la nostalgia ni con ninguna aflicción o dolencia del ánimo; sino que es un sentimiento más celeste que terrestre; pena andaluza que es una lucha de la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender".
¿Qué es lo que no puede comprender ese hombre asocial que es el gitano? A mi juicio, parece claro: que el amor conduzca a la muerte, que el ser humano esté destinado a amar y que eso sea la causa de su perdición, tanto si consuma su pasión como si se consume en una espera interminable; que la llamada imperiosa del sexo comporta en su respuesta dolor y acabamiento, sin que quepa racionalización moral alguna de este proceso fatal."

Prólogo de Enrique López Castellón 
al "Romancero gitano" 
de Federico García Lorca

Sunday, 28 August 2016

Federico García Lorca: no se puede uno entregar a las reacciones líricas.

Recientemente se ha cumplido un aniversario más de la ejecución del poeta Federico García Lorca. 
Escribo estas líneas harto de la imagen que se quiere dar del poeta. Crecí con la unánime alabanza de su figura y con la unánime condena de su asesinato. Bueno, unánime pero “matizada”. No voy a intentar aquí explicar el repugnante tratamiento que la España actual da al horror fascista de la guerra civil en la que fue masacrado el poeta junto con la ilusión general de libertad y de justicia social. No voy a intentar aquí explicar  el borrón y cuenta nueva sobre el que se cimentó el actual sistema político español surgido de la dictadura nacional-católica que secó España en un acelerado camino al retraso cultural y ético. No voy a hablar aquí de la nauseabunda equidistancia cuando no arrogancia de aquellos asesinos y de sus descendientes ideológicos y políticos.

Escribo esto harto de ver representado a García Lorca en un amanerado señorito andaluz progresista sólo por su condición de homosexual. Ese ser asustado con enormes ojos abiertos que no parpadean asombrados ante la belleza gitana y flamenca de las clases populares. Ese intelectual que asiste pasmado al movimiento torero de los cuerpos de guapos gitanos mientras escribe romanceros y dramas de pasión amorosa. Esa imagen de hombre enfermo de sensibilidad al que la explosión de virilidad de la guerra lanzada por los cruzados nacional-católicos aplasta, prácticamente sin querer, como los caballos y los blindados hicieron con las inocentes flores que encontraron a su paso.

A García Lorca no lo mataron por ser eso. Si es que lo era, no lo hubieran matado por ello, quizás le hubieran reído las gracias, le hubieron visto como a un payaso o como a un enfermo gracioso. Alguien de quien reírse, inofensivo en su levedad, un tarado, un hombre incompleto.

Evidentemente, yo no conocí a Federico García Lorca. Tampoco he leído sobre él. Pero he leído alguno de sus poemas y creo que a García Lorca lo mataron porque era un hombre activo en la lucha contra lo que sus asesinos representaban e imponían. Y lo voy a argumentar con unos cuantos fragmentos de escritos de Federico García Lorca.


(*)Sobre el capitalismo: Poeta en Nueva York

Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street. Llega el oro en ríos de todas las partes de la tierra y la muerte llega con él. En ningún sitio del mundo se siente como aquí la ausencia total del espíritu.
(...)
Yo tube ocasión de ver por mis ojos el último “crack”. (...), y jamás , entre varios suicidas, he sentido la impresión de la muerte real, la muerte sin esperanza, la muerte que es podredumbre y nada más, como en aquel instante, porque era un espectáculo terrible pero sin grandeza.

“A veces la monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.”



(*)Sobre el racismo: Poeta en Nueva York

Pero hay que salir a la ciudad y hay que vencerla, no se puede uno entregar a las reacciones líricas sin haberse rozado con las personas de las avenidas y con la baraja de hombres de todo el mundo.

Y me lanzo a la calle y me encuentro con los negros. En Nueva York se dan cita las razas de toda la tierra, pero chinos, armenios, rusos, alemanes, siguen siendo extranjeros. Todos menos los negros. Es indudable que ellos ejercen enorme influencia en Norteamérica y, pese a quien pese, son lo más espiritual y lo más delicado de aquel mundo. Porque creen, porque esperan, porque cantan y porque tienen una exquisita pureza religiosa que los salva de todos sus peligrosos afanes actuales.

Si se recorre el Bronx, o Brooklyn, donde están los americanos rubios, se siente como algo sordo, como de gentes que aman los muros porque detienen la mirada; un reloj en cada casa y un Dios a quién sólo se atisba la planta de los pies. En cambio, en el barrio negro hay como un constante cambio de sonrisas, un temblor profundo de tierra que oxida las columnas de níquel y algún niñito herido te ofrece su tarta de manzanas si lo miras con insistencia.

(...)
... subrayar el dolor que tienen los negros de ser negros en un mundo contrario, esclavos de todos los inventos del hombre blanco y de todas sus máquinas.

(...)
Pero yo protestaba todos los días. Protestaba de ver a los muchachillos negros degollados por los cuellos duros, con trajes y botas violentas, sacando las escupideras de hombres fríos que hablan como patos.
Protestaba de toda esta carne robada al paraíso, manejada por judíos de nariz gélida y alma secante, y protestaba de lo más triste, de que los negros no quieran ser negros, de que se inventen pomadas para quitar el delicioso rizado del cabello, y polvos que vuelven la cara gris, y jarabes que ensanchan la cintura y marchitan el suculento caqui de los labios.



(*) Sobre la religión católica: Grito hacia Roma (Poeta en Nueva York)
(...)
Pero el viejo de la manos traslúcidas
dirá: amor, amor, amor,
aclamado por millones de moribundos.
Dirá: amor, amor, amor,
entre el tisú estremecido de ternura.
Dirá: paz, paz, paz,
entre el tirite de cuchillos y melenas de dinamita.
Dirá: amor, amor, amor, hasta que se le ponga de plata los labios.

Mientras tanto, mientras tanto, ¡ay!, mientras tanto,
los negros que sacan las escupideras,
los muchachos que tiemblan bajo el terror pálido de los directores,
las mujeres ahogadas en aceites minerales,
la muchedumbre de martillo, de violín y de nube,
ha de gritar aunque le estrellen los sesos en el muro,
ha de gritar frente a las cúpulas, 
ha de gritar loca de fuego,
ha de gritar loca de nieve,
ha de gritar con la cabeza llena de excremento,
ha de gritar como todas las noches juntas,
ha de gritar con voz tan desgarrada
hasta que las ciudades tiemblen como niñas
y rompan las prisiones del aceite y la música.
Porque que queremos el pan nuestro de cada día,
flor de aliso y perenne ternura desgranada,
porque queremos que se cumpla la voluntad de la Tierra
que da sus frutos para todos.



(*) Sobre la guardia civil: Romance de la guardia civil española
(Romancero gitano)

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran, 
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía 

de pistolas inconcretas.

Sunday, 22 March 2015

el miserable se siente hombre

En la felicidad del amor
el miserable se siente hombre:
funda su confianza en la vida hasta
despreciar a quien tiene otra vida.
Los hijos se lanzan a la aventura
seguros de estar en un mundo
que les teme a ellos y a su sexo.
Es su piedad ser despiadados,
la ligereza, su fuerza,
su esperanza es no tener esperanza.

La religión de mi tiempo
Pier Paolo Pasolini



Saturday, 27 December 2014

Huye el tiempo y tú perduras

Huye el tiempo y tú perduras,
surges de la apariencia
como una flor secreta
que en la luz se desvela
y el ser desde su noche
te incendia con su fuego.
Ya no es la muerte una frontera
sino un velo de sombra
y tiempo diluido,
cuando todo es hallazgo
y tu rostro sereno
nos ama y nos reclama
con su sonrisa eterna.

(Escrito por el poeta colombiano Carlos Obregón.)




Wednesday, 17 December 2014

yo no vivo: yo ardo

Dos poemas del poeta búlgaro Peiu Yávorov (seudónimo de Peiu Kracholov)

Poema: Dos almas

Yo no vivo: yo ardo. Inconciliables
dos almas rivalizan en mi pecho:
un alma de ángel y otra de demonio. En mí
respiran fuego y su ardor me abrasa.

Y arden las dos con llamas, donde toco
aun en la piedra, oigo latir ambos corazones...
Siempre los dos, en todos los sitios, obsesivamente
con rostros enemigos se consumen hasta hacerse brasas.

Detrás de mí el viento, a donde vaya,
mis huellas con ceniza cubrirá. ¿Quién podrá conocerlas?
Solitario, yo no vivo, ¡ardo!, y mi rastro
será ceniza en el sombrío infinito.


Poema: Yo sufro

Sufro. En la dedicación al trabajo,
en los remordimientos del ocio,
en la existencia ardorosa,
en los fríos ensueños irreales,
cuando vuelo, cuando caigo,
yo sufro.

Si me alzo, debajo de mí
se abre el más terrible abismo;
si vuelo impetuoso y desciendo,
el alma anhela descansar en la luz.
Siempre adelante y siempre atrás...
Y busco eternamente.

Yo sufro. Yo desprecié
las alegrías de la vida. Sufro 
en el sereno bien, cuando caigo
en el negro pecado, sufro.

Y busco. En el sufrimiento la vida se agota
en busca acaso del sufrimiento mismo.


Su esposa, Lora Karavélova, hija de un antiguo ministro y mujer de extraordinaria belleza, se suicida el 30 de noviembre de 1913. Yávorov, que también intenta suicidarse, pierde la vista a consecuencia de las heridas y es acusado, además, de provocar la muerte de Lora. Un año más tarde, a la edad de treinta y seis, Peiu Yávorov toma un veneno y se dispara un tiro en la cabeza: "No tengo porque esperar a arruinarme hasta el punto de convertirme en un mendigo o ir a un manicomio. Sed fuertes como yo. Nada puede volver."
Antología de poetas suicidas (1770-1985)
José Luís Gallero



Saturday, 7 September 2013

Alguna de esas distracciones imperdonables que pueden conducirnos al suicidio

Algunos textos de Oliverio Girondo


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisiaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! - y en esto soy irreductible -no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
(...)
..., no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor mas que volando.


Jamás se había oído el menor roce de cadenas. Las botellas no manifestaban ningún deseo de incorporarse. Al día siguiente de colocar un botón sobre una mesa, se le encontraba en el mismo sitio. El vino y los retratos envejecían con dignidad. Era posible afeitarse ante cualquier espejo, sin que se rasgara a la altura de la carótida; pero bastaba que un invitado tocara la campanilla y penetrara en el vestíbulo, para que cometiese los más grandes descuidos; alguna de esas distracciones imperdonables, que pueden conducirnos hasta el suicidio.


Yo no tengo una personalidad; soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
(...)
Y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto a las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante tengo que poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.



Wednesday, 28 August 2013

A mí ya me bastó la espera


(algunos versos del poeta mexicano Octavio Paz)

De “Visión del escribiente”
Y llenar todas estas hojas en blanco que me faltan con la misma, monótona pregunta: ¿a qué horas se acaban las horas?
(…)
Sí, ya sé, podría sentarme en una idea, en una costumbre, en una obstinación.
(…)
Recuerdo mis amores, mis pláticas, mis amistades. Lo recuerdo todo, lo veo todo, veo a todos. Con melancolía, pero sin nostalgia. Y sobre todo, sin esperanza. Ya sé que es inmortal y que, si somos algo, somos esperanza de algo. A mí ya me bastó la espera. Abandono el no obstante, el aún, el a pesar de todo, las moratorias, las disculpas y los exculpantes. Conozco el mecanismo de las trampas de la moral y el poder adormecedor de ciertas palabras. He perdido la fe en todas estas construcciones de piedra, ideas, cifras. Cedo mi puesto. Yo ya no defiendo esta torre cuarteada. Y, en silencio, espero el acontecimiento.

De “Prisa”
(…)
Todas estas plenitudes me apuran de un trago. Voy y vuelvo, me revuelo y me revuelco, salgo y entro, me asomo, oigo música, me rasco, medito, me digo, maldigo, cambio de traje, digo adiós al que fui, me demoro en el que seré. Nada me detiene. Tengo prisa, me voy. ¿Adónde? No sé, nada sé excepto que no estoy en mi sitio.
Desde que abrí los ojos me di cuenta que mi sitio no estaba aquí, donde estoy, sino en donde no estoy ni he estado nunca.
(…)
No sé, tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama.

De “Paseo nocturno”
(…) Prosigue: nada tienes que decirte a ti mismo.

De “Un poeta”
(…)
Cruzan la noche los amantes enlazados, conjunción de astros y cuerpos.


De “Mutra”
(…)
Todo este largo día con su terrible cargamento de seres y de cosas, encalla lentamente en el tiempo parado.
(…)
… el animal pierde futuro a cada paso.
(…)
alta belleza armada contra el tiempo
(…)
…no quiero ser
Dios, no quiero ser a tientas, no quiero regresar, soy
hombre y el hombre es
el hombre, el que saltó al vacío y nada lo sustenta desde
entonces sino su propio vuelo
(…)
el hombre es sólo hombre entre los hombres.

OCTAVIO PAZ



Escuchando “Green Arrow” de “Yo la tengo”


Wednesday, 17 April 2013

En dónde estás triste noctámbula

Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro

¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños

Heme aquí perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí en una torre de frío
Abrigado del recuerdo de tus labios marítimos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los ríos de montaña

(...)

Vicente Huidobro


Tuesday, 2 April 2013

Cinco, bost, five, cinq, fünf, fimm, cinci

La joven pálida como su propia estatua
Que yo amé en un rincón de mi vida
Cuando quería saltar de una esperanza al cielo
Y caí de naufragio en naufragio de horizonte en horizonte
Vicente Huidobro


Saturday, 2 March 2013

yo, por mi parte, no puedo más

(...) ¡yo te hubiera amado!
Y a  Kierkegaard
Y a Dostojevski
Y sobretodo a Kafka
a quien le pasó lo que a mí, si bien él era púdico y casto -"¿Qué hice del don del sexo?"- y yo soy una pajera como no existe otra;
pero le pasó a Kafka lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo -tuvo que saber-
que de allí no se vuelve

se alejó -me alejé-
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean,
veranean,
tienen horario,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje

(...)
yo, por mi parte, no puedo más.
ALEJANDRA PIZARNIK 
1971

(*) Hace unos días me compré por Internet un bonito libro que combina poemas y pinturas de un tal Strindberg. Lo hice porque me gustó la promoción que hacía la editorial, lo que mostraba del libro, lo que decían del autor y de su obra. Ayer, pasados unos días de mi compra y de la recepción del libro en mi casa, me encuentro con un verso de Alejandra Pizarnik en el que cita a este autor en una línea precedida por otra dedicada a Nietzsche y seguida por otra para P.Éluard. "Strindberg: "El sol, madre, el sol."

Saturday, 16 February 2013

querer quedarse queriendo irse


abrazando tu sombra en un sueño
mis huesos se arqueaban como flores
*
los bordes de silencio de las cosas
lo callado que recorre la presencia de las cosas
*
estos ojos
sólo se abren
para evaluar la ausencia
*
quién me perdió
en el silencio fantasma de las palabras
*
pasos en la niebla
del jardín de lilas
el corazón regresa
a su luz negra
*
quisieras vivir siempre
como algo olvidado en la mano de un muerto
*
¿Por qué escribo?
Porque sollozo en madrugada
Por qué de pronto este sabor a canto de cisne
Esta espuma verde acumulada en la garganta

Mi corazón es absurdo como una máscara en la lluvia
El espanto lo asemeja al mar
Mi cuerpo es una invasión de temblores en el silencio de la noche

Por qué estas noches como un oasis para brujas
Por qué esta combinación de ausencias
Este secuestro de la hija del viento

Me rodea en la noche una logia exterminadora
te llamo y no vienes
Te llamo y no vienes

Por qué viniste como el relámpago
y me dejaste sola en lo devastado

Si escucharas mi rumor a celda minúscula
poblada de agonizantes
mi jadeo de asfixiada

Si de pronto me vieras en la orilla del despertar,
cantante enmudecida en la cima de sus asombro
si me vieras atada a tu rostro
*
Canciones ambiguas
de algún país arrasado por las lluvias
Canciones de campaneros
memorias de algún hombre que la noche amó
*
un pueblo de luz arderá en la sombra
*
Si un mar por una lira
ángeles furiosos ahogó en el viento
*
noche amada nunca como ahora
en que la pierdo
en lo incierto del día
que rompe lo que me une a mi vida
*
todos comprenden lo que nadie
nadie comprende lo que todos
*
no lejos del alba nace el día
visión de las últimas flores
la luz gira en mi rostro que esperaba
las nupcias de los cuatro elementos
*
siempre habrá el miedo de otras voces
el miedo de otras voces
*
es tarde para reconocer el sol
el sol está y mis ojos cantan
el sol está su primavera es negra
el sol está y es tarde
*
éste es mi invierno elegido
éste es mi deber ante la niebla y lo confuso
*
querer quedarse queriendo irse

(...)

ALEJANDRA PIZARNIK
Aproximaciones(Buenos Aires, 1956-1958)



Tuesday, 29 January 2013

Cuando estés vieja y gris y soñolienta


Cuando estés vieja y gris y soñolienta

y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
El vino entra en la boca
y el amor entra en los ojos;
esto es todo lo que en verdad conocemos
antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
y te miro, y suspiro.
Si tan sólo yacieras muerta y fría
y las luces del oeste se apagaran,
y yo reposaría la frente sobre tu pecho
y tú susurrarías palabras de ternura
perdonándome, pues ya estás muerta:
No te alzarías ni partirías presurosa,
aunque tengas voluntad de pájaro errante,
mas tú sabes que tu pelo está prisionero
en torno al sol, la luna y las estrellas;
quisiera, amada, que yacieras
en la tierra, bajo hojas de bardana,
mientras las estrellas, una a una, se apagan.
William Butler Yeats

Tuesday, 25 December 2012

No estoy solo. Hay alguien aquí que tiembla

Caminos del espejo
I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro al borde filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se disperso con la niebla. En la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro del viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo "sol" y "luna" y "estrella" me refiero a cosas que me suceden ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue "yo" pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramientos del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
ALEJANDRA PIZARNIK

Wednesday, 12 December 2012

el amor


Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien. Es un concepto nuestro- es, en suma, a nosotros mismos- lo que amamos.
El libro del desasosiego
Fernando Pessoa

Monday, 10 December 2012

temiendo morir cuando duermo solo


Angustia


Yo no vengo esta noche para vencer tu cuerpo,
en el que están los pecados de un pueblo ni para,
en tu impuro cabello, alzar tormenta
bajo el fastidio incurable que destilan mis besos.

Pido a tu lecho el pesado sueño sin fantasmas
deslizándose a través de las cortinas ignoradas del remordimiento,
que tú puedes saborear después de tus negras mentiras.
Tú que sobre la nada sabes más que los muertos.

Pues el vicio, royendo mi nativa nobleza,
me ha marcado, como a ti, con el sello de la esterilidad;
mas en tanto que tu seno de piedra lo habita

un corazón que la garra de ningún crimen hiere,
yo huyo, pálido, deshecho, obsesionado por mi sudario,
temiendo morir cuando duermo solo.

Stèphan Mallarmé

Saturday, 10 November 2012

Estar

Vigilas desde este cuarto
donde la sombra temible es la tuya.

No hay silencio aquí
sino frases que evitas oír.

Signos en los muros
narran la bella lejanía.

(Haz que no muera
sin volver a verte.)

Alejandra Pizarnik

Sunday, 28 October 2012

Shun Li y el poeta











Sobre una mujer china que trabaja para pagar su deuda con la mafia que la llevó a Italia y que tiene como objetivo final poder traerse a su hijo de ocho años.

Sobre un pescador jubilado que es yugoslavo pero lleva treinta años viviendo en Italia donde es uno más entre su grupo de jubilados que frecuentan el bar en el que la mafia china envía a trabajar a la mujer.(Varias veces en la película se plantea si él es extranjero o no después de treinta años.)

Todo con una excelente fotografía llena de la melancolía de Venecia (en realidad el bar no está en la turística ciudad de Venecia sino en Chioggia, una ciudad próxima y también recorrida por canales de agua pero que aún es más líricamente decrépita.



Y tiene que ser en Chioggia porque Chioggia es como todos los personajes de la película (y de hecho como todos nosotros): frágil, cambiante, a merced del mar, efímera... parece siempre apunto de desaparecer, apunto de acabar de pudrirse devorada por la humedad y el frío.

Desde el punto de vista de la luz, de la fotografía, me ha gustado especialmente la escena cuando él le enseña su cabaña para pescar en el mar o en la laguna (*). Me gusta ese cielo, ese mar y sobretodo esa luz del sol.

(*)No quedan claros los límites entre el mar (hombre, en una batalla sin fin, dice ella) y la laguna (mujer, calmada, dice ella). Pero esta diferenciación entre el mar y la laguna es esencial en la película porque es la diferencia entre el combate seguramente inútil, desesperado y que solo puede llevar a la derrota, y la resignación calmada, el aceptar la esclavitud, la tristeza. Y por eso ese momento en la película en el que un personaje, aparentemente secundario, explica que el agua del mar, o sea el agua viva, entra y sale constantemente de la laguna pero hay una pequeña parte de agua del mar que queda atrapada, estancada en la laguna...


A él le llaman "el poeta" porque hace rimas para sus amigos del bar. Pero durante la película vemos claramente que realmente es un poeta. Y ella también y algún otro personaje. De hecho esta es una película poética en la que se muestra el enfrentamiento entre los poetas y quienes no lo son. 
Además la película nos muestra la tradición china de dejar velas encendidas sobre el agua en memoria de su poeta Qu Yuan (al que le piden deseos).

Es una película poética por la sensibilidad de la historia, por la impresionante fotografía, por los encuadres, por le acompañamiento musical,...

Todos los actores están muy bien pero sin duda yo destaco la interpretación de Zhao Tao.

Recomiendo esta película