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Saturday, 12 May 2018

El patio de la prisión

Ayer alguien colgó en twitter este cuadro indicando que es de Van Gogh. No recuerdo conocer este cuadro (pero soy muy viejo ya, quién sabe).
Representa unos presos en el patio de una prisión. Me fascina este cuadro, sobretodo por el hombre que nos mira. Yo creo que es el propio Van Gogh. También creo que soy yo. Y la prisión es la vida; y la rutina es esa rueda absurda que repiten una y otra vez los cabizbajos reclusos. Vigilados por quienes mantienen esta mascarada para tener sus privilegios. No solo económicos o de poder, también el privilegio de establecer, de imponer, un orden (ficticio) que les permite calmar su angustia existencial. Ordenar el sinsentido, establecer una jerarquía. Creerse un cielo, un derecho divino. Una normalidad. Olvidar el caos. Dejar de temblar.

Wednesday, 14 December 2016

1912 [notebook 13]

Sería mejor no anotar nada,
no fotografiar nada,
no guardar tarjetas ni mapas,
no almacenar referencias.

Sería mejor no retener, 
no tener memoria.

Sería mejor no conservar recuerdos
porque cuando se comparen con el presente
serán más jóvenes y con más posibilidades

que el viejo y marchito hoy.




Monday, 5 December 2016

13112 [notebook 7]

Con nuestros simuladores de dinero (que simulan trueques) compramos dispositivos electrónicos esperando que simulen libros y libretas. Pero no conseguimos que sean como los libros y las libretas. Los libros y las libretas están ahí esperando que volvamos de nuestro último viaje loco de angustia. 

El tiempo pasa pero no podemos disfrutarlo porque debemos trabajar y gastar para “ganarnos la vida”. Y cuando se nos concede un poco de tiempo no sabemos qué hacer y nos ponemos a comprar cosas para que nos llenen, pero nos van vaciando. 

Casi no queda nada de mí.
¿Qué (y cuándo) voy a “hacer” para convertirme en quien creo que soy?

Como todo “outsider” hago daño y cuanto más integrado estoy, más daño hago.

Creo que a veces no se me entiende pero la mayoría de las veces ni siquiera se intenta sino que se me interpreta, se me clasifica y, una vez se encuentra un lugar en la estantería en el que colocarme, se me deja allí.
(Seguramente yo hago lo mismo con los demás)

Nada de lo que se me dice me interesa. Sólo me interesa lo que miró, lo que espío, lo que descubro.

Soy así (“a loser”). De gente como yo están llenos los comedores de Cáritas y los bancos de las plazas.
Pero peor...
La mayoría (de los que son como yo) están en sus habitaciones de infancia de las casas de sus padres, inmovilizados. 
Mirando como espectadores asustados y con campos de visión (y comprensión) limitados. Hipnotizados ante el espectáculo del mundo que les ofrecen sus televisores.
Y así mueren. No todos, unos pocos despiertan en violentos ataques de odio alimentado durante años por el resentimiento y la envidia.
No es sana la envidia de estos degenerados.


Ese es el miedo, ese es el abismo. La exclusión, no crecer, no ser.

El enemigo es la inercia (sé que tras ella, en su lento caminar, está la muerte. La inercia me asfixia. La inercia es la náusea. 
Silencio se muere.

Hacer algo aunque sea (aún sabiendo que es) humo, que no va a durar. Porque, además, nada dura.

Al menos intentar entenderlo (todo, algo) algo si se entiende es todo.

Auténtico miedo a quedarme solo y tener que contestarme mis preguntas.

Atento observador de las construcciones (de la vida) de los otros. Frío observador de sus desvanecimientos, de sus derrumbes. De sus finales y desapariciones (abruptas o lentas, paulatinas).

Siempre hay alguien mirando y que es mirado en un juego de espejos infinito. Ni siquiera la soledad más intensa, la soledad del instante preciso del abandono de la vida, es un momento de soledad plena. ¿O sí? ¿Será eso aquello a lo que llamamos “Dios”?

Rodeados de nada, con absurdos y locos objetivos, corremos sin meta (y muy pronto perdemos la ilusión de creer que hay una meta, pero seguimos corriendo).

Melancólico paisaje de invierno, hoy me parece bien.

Hay gente, personas, que ciertamente están “de vuelta” en la vida, pero hay otros que lo pretenden pero que realmente sólo han andado, cansinamente, hacia ninguna parte y en círculo (por eso nos quieren hacer creer que “están de vuelta”).

Monday, 29 August 2016

29816

Los turistas (sobretodo si son familias) me inspiran ternura. Yo soy demasiado cínico y no me puedo creer su alegría paseando las calles. No me puedo creer esa felicidad "por estar de vacaciones". No me puedo creer que, siquiera por unos días, olviden su deshumanizada rutina y las tristezas que les esperan.

Friday, 12 August 2016

12816


El río está absolutamente estático, especularmente inmóvil,
existencialmente paralizado
y ha silenciado al aire
plomizo de la tarde
de verano

(creo que sólo yo me doy cuenta)

Monday, 30 May 2016

día cruelmente nublado en medio de la primavera

Todo se repite cada vez más viejos todos. Menos los muertos que van cayendo como arrastrados por una cinta transportadora de rutina hacia un precipicio sin fondo. O ni siquiera eso porque sucumben absorbidos por súbitos agujeros en la cotidianidad. Rendidos desde el nacimiento defendiendo una posición perdida sabedores de la futilidad de cada golpe, de cada ilusión, de cada grito. Pidiendo sólo no sentir dolor.

Saturday, 23 April 2016

Así os veo

Las personas me dan pena

Sus perplejidades

a veces también la pasiva tristeza rutinaria con la que 
dejan pasar la vida

que la vida se les escurra 
entre los dedos

dejando sus manos 
secas y agrietadas

igual que se les caen las caras
haciendo flácidos los
rasgos de su persona(lidad)

la ralentización de sus movimientos,
la descoordinación,
la tristeza paulatina

la tenaz victoria de 
la enfermedad y el envejecimiento

la decrepitud

esa somnolencia con la 
que lo asumen todo entre
sonrisas perplejas

sin entender nada
prefiriendo no pensar
resignadas

en algún momento incluso
implorando el final

sin esperar nada
borrosas en su imagen de ellas mismas

una especie de…
una rendición en una guerra
que nunca se pudo ganar

la suavidad de esta brisa
la belleza del mundo
su esplendor en su carácter efímero
(“su”, del mundo)
instantáneo


sentir, aunque sea esto,
o sea,
sentir todo
en un instante, todo
todos los instantes, todo

claramente la identificación plena 
de “todo” y “nada”
en “ahora”, 
que claramente se identifica con ambas

om

siempre la misma conclusión, 
la única posible



15416, sentado en un banco en la plaza del Baluarte,
escrito por mí





Thursday, 10 March 2016

El ejército, misiones internacionales

191215

(…) El otro compañero de dormitorio es un muchacho joven venezolano, al menos de origen. Hoy toma un avión hacia Venezuela, deduzco que para pasar las navidades. 

Nuestra conversación da un giro que genera mi interés cuando me dice que es militar (en el ejército español) y que ha estado destinado en Afganistán. Me cuenta también que ahora tiene un amigo, un compañero, en República Centro Africana y me enseña fotos que lleva en su móvil y que le ha enviado ese amigo. Me las muestra asombrado por el modo de vida de las personas en ese país. Supongo que esta es también la mirada de su amigo y de la mayoría del resto de los soldados. Me cuenta, sonriente de perplejidad, la simpleza y la pobreza de esos centro africanos. Me dice también que le gustaría que le enviasen allí.

En otro momento de la conversación, mientras desayunamos, me recomienda que viaje a Colombia pero que lo haga “a donde van los turistas”. 

Le pregunto si las cosas han cambiado o están cambiando en Venezuela después de las últimas elecciones y me dice que sí. No es chavista este muchacho.

En un momento dado me dice que a él le gusta pasearse con chaleco antibalas y fuertemente pertrechado, armado, porque le gusta cómo le mira la gente, el respeto, dice, con que le miran.

En otros tiempos, otro “yo”, uno de los “yo” pasados, hubiera descalificado inmediatamente a este ser humano etiquetándolo como un fascista y como un peón del sistema que oprime y empobrece. Pero hoy lo veo con tristeza y lástima, con ternura, incluso con un ambiguo sentimiento de respeto a su trabajo ya que, al fin y al cabo, él, ellos, van a ayudar, quizás indirectamente, quizás no siempre, seguro que no en la acción global de los ejércitos, pero sí puntualmente van a proteger a la población de esos países en guerra y además facilitan algo la vida en esos infiernos.

Me cuenta también que en esas misiones no pueden conocer nada, no pueden abandonar el cuartel como civiles para pasear. Cuando salen aparentemente  como civiles van siempre armados y con chaleco y en realidad están haciendo su trabajo sólo que no uniformados.

Me despido de él viéndolo como alguien digno, sí,… en algún sentido,… no sé. Cuando le estrecho la mano y cuando le deseo suerte soy completamente sincero.

Monday, 23 November 2015

231115

(hoy escribo apaisado)
Deberías dejar de tomar excitantes. Estás fuera de ti, incluso sientes un cosquilleo físico. El trepidar de tus nervios. Tú no te crees tu versión estándar de que es el alcohol. Sabes que es peor sereno, sabes que es una reacción química, o algo. Probablemente el único miedo. Esa pulsión, esa tristeza total, esa euforia. Las subidas de arrolladora verborrea y enormes sonrisas. El terror del desplome gris y pausado. El descontrol. El no-control. Probablemente lo arreglan con medicación pero... todos esos locos que salen como zombis del psiquiátrico al lado de casa. La calavera también. Y las paredes que se desconchan. Unas horas sin beber. Un pequeño paso en el no-suelo, algo rápido y un golpe seco. Si estuviese asegurado que iba a ser así. Incertidumbre y rutina, paladas de rutina, horario y agenda y actividades y... pánico a encontrarme conmigo. Un motivo para algo, por favor, un motivo para algo.


Saturday, 29 August 2015

Veinte mujeres solas


No tenéis razón. No hay una linealidad, el tiempo no transcurre. Si así fuese no se daría este aletargado dejar desaparecer la vida mecidos en pánfila rutina de tristezas y cotidianidades. Todo ocurre a la vez, esa es la grandeza de la mente, del ser humano, la trascendentalidad.

Vas sembrando miradas que siguen la cadencia de tus pasos, la arrogante manera que tienen tus hombros de embutir tu silueta en este aire de cristal helado. Solidificas lo que nosotros tratamos de respirar. Es irrealidad lo que dejas tras de ti. Los sonidos se apagan, los colores adquieren tonos irreales y una sensación onírica se apodera del escenario y de los figurantes de esta tu tragedia.

Esa arrogante sonrisa con la que imaginas el mundo soleado después de tu muerte, igual, tan igual, a este día de hoy. Y, de repente, rompes a correr, como si alguien te siguiese, como si hubiese alguien capaz de alcanzarte.

Cuántas veces has agotado esta calle medieval sucia de hidrocarburos mal quemados hasta llegar al límite del abismo del amanecer desgarrado por no haber muerto hoy, tampoco.

Muchas veces me he preguntado que tenían las otras, todas ellas, jadeantes y sudorosas retorciéndose debajo de ti o cabalgándote arrogantemente satisfechas, bamboleando sus senos.

Todos esos rituales simultáneos e iguales, monotonía por un instante de sentir. El mundo fácil de los conformistas.

Probablemente no hay nada más.

Pasas entre nosotros ignorante de la pasión, del deseo, del amor y del odio que generas. Continúas ajeno al poder de tus armas pero detrás de ti, en las sombras a los lados de tu luminosidad, se afilan cuchillos para desgarrar tu carne y hacerte sólo animal en un mar de tu sangre dejando de respirar hacia esa última mirada perdida, suspendida, que espera la podredumbre de tu cuerpo, el hedor de tu descomposición física. Cuando empieces a ser sólo recuerdo, sin esperanza.

¿Tendré miedo en el instante final frente a la muerte?
No

Saturday, 20 June 2015

Por fin he encontrado el amor, ahora me voy a escapar

Él está sentado en una fría cocina iluminado por la luz que deja pasar la suciedad de los cristales y que se cuela por las rendijas de la podrida madera de la puerta del balcón que da al patio interior en el que esporádicas gotas nos recuerdan la lluvia de la noche pasada rompiéndose ruidosamente contra herrumbrosos tejados y mohosos suelos.
Las baldosas fueron blancas y los muebles fueron modernos en los años sesenta cuando sus padres, ya muertos de viejos y resignados aunque aparenten vivir, eran jóvenes ilusionados. Algún electrodoméstico ha sido renovado y un reloj, regalado en un día del padre de hace demasiado tiempo, marca una hora irremediablemente atrasada.
Él está desayunando un café con leche, la leche huele mal, esta cortada, pero él lo disimula con coñac. La composición de la imagen es desoladora. Apoya una de sus callosas manos de hombre que ha vivido en la rodilla y con la otra agarra el vaso. Mira, o sea no mira, hacia una nada lejana que parece ver en una intersección de separaciones entre baldosas. Ella está apoyada en la repisa de la ventana, en contraluz, a su lado una maceta con geranios marchitos.
Él habla pero no a ella, el habla. Dice: por fin he encontrado el amor, ahora me voy a escapar. Tiene que carraspear para seguir hablando porque la voz se le silencia enronquecida. Tabaco negro. Un poco más de coñac: me tengo que escapar corriendo antes de que ella se levante y venga caminando desnuda hasta aquí y me vuelva a mirar. Nunca dije que buscase el amor para vivir en él. Sólo quería verlo, sentirlo. Ya está. Ahora elijo la vida.



Saturday, 9 May 2015

silencios nocturnos

No era perfecta
ni lo es ahora recordada (anhelada)

pero era parte de algo
de lo que yo era la otra parte





Sunday, 1 March 2015

Bajar, bajando. Go Down

La tranquilidad, tan parecida a la muerte. El sopor. No sentir dolor, un silencio mental. Una extraña sensación de irrealidad: no percibir. La "impercepción".

Como cuando nieva y las formas espaciales se redefinen y los sonidos se disipan amortiguados. La percepción se acolcha.

Cierra los ojos, piensa tu cuerpo. Primero un pie, por ejemplo el izquierdo. El dedo gordo, los demás dedos. Mírate desde fuera, explora la ilusión soñada de tu cuerpo, de tu cuerpo por dentro de carne, huesos, sangre y destellos nerviosos. El drum de tu corazón recordando el ritmo de la vida. Imagínalo callado. O sea, imagínate muerto. Imagínate nada. Justo el instante anterior a cerrar los ojos-puertas de la percepción. Siéntete.

Sigues caminando por la calle desierta y mojada de los edificios mudos bajo un cielo metálico que amanece bello hasta hacerte llorar.

Tú das tumbos. Escuchas tus pasos. No necesitas ser consciente de que caminas. No te esfuerzas. No necesitas hacerlo. Simplemente estás, estás bajando, desciendes. Y ya no pisas un suelo rígido sino que la superficie se comba, se hunde, es elástica. Te traga tragando tus pasos pero aún puedes andar. Piensas que quieto serías engullido y de hecho pararías si no fuese porque quieres caminar.

Caminas solo. Te ves desde detrás.

Te vas. Te ves irte.

Te despides de ti.

Agur



Friday, 20 February 2015

The Waves

Cuando era un niño me gustaba meterme en el mar con el agua hasta el pecho y mirar hacia el horizonte viendo, con una mezcla de temor y fascinación, como avanzaban las olas hasta alcanzarme.

Y entonces me gustaba ser engullido por ellas y zarandeado disfrutando de unos instantes de auténtica entrega golpeado contra el fondo de arena, abandonado, como ensayando la muerte.

A veces se me erizaba la piel porque tenía frío.

A veces sólo escuchaba el mar, al mar, las sosegadas aguas que me mecían cuando perdía pie,... el rugido de las olas que se rompían detrás de mí.

Y todo lo veo así, avanzando total.

Thursday, 19 February 2015

La madurez

La madurez (intuyo) debe de ser olvidar las mentiras de la percepción y abandonar la idea de vivir y entender, para acomodarse en una vida sencilla, controlada, de alegrías contenidas (con la esperanza de conseguir así que también las tristezas sean contenidas).





Tuesday, 17 February 2015

Precioso anochecer junto a la cámara de gas

Ver la película "Rainbow's Gravity" en el festival de cine documental "Punto de Vista" de Iruña me ha hecho pensar sobre la afirmación de Steven Spielberg según la cual el horror del holocausto de la Segunda Guerra Mundial, el horror en particular de Auschwitz, debe ser mostrado en blanco y negro (como él hizo en su película "La lista de Schindler").

En "Rainbow's Gravity" se reconoce que el material filmado de aquel horror está en blanco y negro, pero se señala que entonces ya se disponía de película en color y que, de hecho, ya había grabaciones en color.

Creo que todo esto trata sobre los engaños de la mente, de las simplificaciones, de los dibujos parciales, y por tanto falsos, con los que la mente trata de hacernos la vida más fácil, de hacérnosla clasificable, ilusoriamente comprensible. 

Pero la realidad es cruel y compleja y surge tozudamente de debajo de la alfombra de convencionalismos con la que pretendemos ocultarla. 

Auschwitz no fue en blanco y negro. La hierba era verde, las personas tenían color. El cielo a veces era azul y el sol reforzaba la belleza y templaba los atardeceres que se deslizaban hacia preciosas puestas de sol que recordaban la magnificencia de la naturaleza. 

Y entre la miseria de torturadores, asesinos, cómplices y víctimas había ojos que miraban esos instantes y recordaban el amor.

Saturday, 7 February 2015

7215, de madrugada


Salgo de los bares y está la soledad.
Entro en los bares y está la soledad.
Soledad atestada de muchedumbre ruidosa.
Estrujado en la soledad.
Sin espacio en la soledad.
Solo.
El frío me recuerda la soledad. La soledad horrible. Nadas compartidas.
Estar contigo también sería soledad.
El vacío gélido.
Miro alrededor y sólo veo resignación y conformismo.
No me creo ninguna sonrisa. Y menos las carcajadas que permanecen vibrando y se disipan en unos segundos de angustia, que se me hacen eternos, en los que imploro por un huracán que se lleve esa agonía de pretendida alegría. Digo agonía.
Todo lo que hago es falso. No soy consciente de decir nada de lo que parece que digo. Y ya no me sorprendo por no ser entendido. Y nunca espero respuestas ni hablo con nadie aunque lo parezca.
Sólo emito sonidos porque tengo horror al vacío.
Digo a la soledad.
Digo a la nada.

No es posible estar en pareja porque su fundamento es que tu pareja se sienta especial y salga de la multitud y tenga cierto poder o derecho sobre ti. Y ya es muy tarde para que alguien lo vuelva a tener sobre mí.

Wednesday, 7 January 2015

Una película tranquila

Escribiré una película tranquila. Casi sin música. Unas notas de piano goteando. Y los demás sonidos, incluidas las palabras de las voces, estarán acompasados y serán tan leves que no se notarán.



Monday, 15 December 2014

mientras agonizo


Deberíamos dar importancia a la suave caricia de las pequeñas olas de las rutinarias mareas que nos cubren para abandonarnos resbalando lentamente.
Aunque parecen irse nunca lo hacen completamente ocultándose partes en imperceptibles poros y grietas de nuestra piel de manera que nos van erosionando mediante su sutil baile de contracciones y dilataciones para ir disolviéndonos en la imparable preparación de nuestra muerte que luego cuando llega, irónicamente, creemos súbita.

Sunday, 7 December 2014

(extracto)

Ella dice que se va y a mí me da igual (de verdad, me da igual).
Ella me pide perdón por quererme y yo sonrío como el idiota que soy.
Ella musita que yo también le quiero y yo cambio de tema.
Ella camina a mi lado y yo ya la recuerdo en el pasado.
Paseo nocturno.