Saturday, 29 February 2020

Intelectuales

"Empecé a comprender que los intelectuales de las ciudades del mundo estaban divorciados de la sangre de la gente de su tierra y no eran más que unos estúpidos desarraigados, aunque fuera una estupidez permisible, unos estúpidos que, de hecho, no sabían vivir."
La vanidad de los Duluoz
Jack Kerouac

Saturday, 15 February 2020

¿Qué? ¿Encuentra algo que la haga feliz?

Acabo de terminar de leer "En el café de la juventud perdida"
de Patrick Modiano (premio Nobel en 2014). Hace tiempo que quería leer algo de este autor francés.
Es una muy buena novela, que te envuelve con su ritmo de cine francés de los 60, en blanco y negro. A la vez que distintos personajes sucediéndose en breves capítulos nos cuentan la historia, recorremos las calles de París vistas con los ojos de alguien a quién, como a mí, le gusta vagar por las calles observando con fascinación tanto las vidas de los vecinos y transeúntes como los vestigios del pasado, de las vidas pasadas, de los ya muertos que un día sintieron en esas calles. Una mirada sobre la ciudad presente pero fugaz, que va desapareciendo, que se moderniza, que se pierde y se crea. La vida espiada en ese instante en el que coincide que nosotros, en este caso el narrador, pasamos, paseamos, por allí. Y hasta se diluyen nuestras historias personales, nuestras nostalgias, nuestras derrotas, en algo más grande, la ciudad. Cuando queremos evitar calles, luces y sonidos porque nos devuelven a un momento, a unas gentes,… a una persona que ya no está. Y, como una esperanza o algo, la idea del “eterno retorno”. Quién sabe.
Quizás es un texto que hay que leer cuando ya se es viejo. Sí, sin duda.
(De nuevo pienso que es una pena no saber francés, no poder leer a autores como este en su idioma original)
(Estas líneas las escribo escuchando “Blue World” de John Coltrane y creo que esa música “marida” perfectamente con el texto.)
Como siempre subrayo:
P30
“No envejecemos. Con el paso de los años, muchas personas y muchas cosas acaban por parecernos tan cómicas e irrisorias que las miramos con ojos de niño.”
P83
“¿Qué? ¿Encuentra algo que la haga feliz?”

P103
“Cuando cortaba con alguien, era definitivo, esa gente ya estaba muerta para ella.”

P104-105
“Creo que no leíamos esas obras de la misma forma. Ella tenía la esperanza de descubrirle un sentido a la vida en ellas, mientras que a mí lo que me cautivaba era la sonoridad de las palabras y la música de las frases.”

P110
“Los lugares no tenían ya importancia alguna. Se confundían unos con otros. La única meta de nuestro viaje era ir al corazón del verano, a ese sitio en el que el tiempo se detiene y las agujas del reloj marcan para siempre la misma hora: mediodía.”

P119
“Cuando de verdad queremos a una persona, hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella… Porque por eso es por lo que la queremos.”

P123
“Pero, sin embargo, no queda más remedio que pensar que había una diferencia entre nosotros.”

P125
“Me agobiaba un poco pero era muy buena persona, mucho mayor que nosotros. Me habría gustado que me contase sus vidas anteriores. Siempre me contestaba a las preguntas con evasivas. Cuando notaba que alguien sentía por él demasiada curiosidad, se le desinflaba de repente la exuberancia, como si tuviera algo que ocultar o quisiese embrollar las pistas. No contestaba y, al final, quebraba el silencio con una carcajada.”

P126

“Tantas personas con las que nos cruzamos cuando estamos empezando a vivir, que no lo sabrán nunca y a las que nunca reconoceremos.”

P131
“Ya está. Déjate ir.”

Saturday, 18 January 2020

El último encuentro

¿Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? ¿Y que si hemos vivido esa pasión, quizás no hayamos vivido en vano?
El último encuentro
SÁNDOR MÁRAI

Saturday, 12 October 2019

Seis personajes en busca de autor

“(…)el engaño de la comprensión recíproca basado irremisiblemente en la vacía abstracción de las palabras; la múltiple personalidad de cada cual según todas las posibilidades de ser que se encuentran en cada uno de nosotros; y por último el trágico conflicto inmanente entre la vida que de continuo se mueve y cambia y la forma que la fija, inmutable.”
Seis personajes en busca de autor
LUIGI PIRANDELLO

Saturday, 7 September 2019

Hotel Nómada

“¿Son estas experiencias negativas? No, naturalmente que no, pero viajar no deja de ser una prueba de fuerza, sopesar lo que se puede hacer y lo que no, saberse dependiente de personas y circunstancias, tener la paciencia de aceptar que en ese otro mundo las expectativas y los criterios de uno no se corresponden siempre con la realidad y que el miedo en sus múltiples manifestaciones puede formar parte del viaje”.
Hotel Nómada
CEES NOOTEBOOM

Saturday, 22 June 2019

Soñar la vida que no existe

“Le hubiera gustado oírle decir esas cosas que dicen los hombres. Soñar la vida que no existe, la vida escrita en los libros y en la imaginación de los humildes, de los fracasados, de los locos y de los que tienen el corazón en la mano.”
La cuerda rota
PABLO ANTOÑANA

Saturday, 2 March 2019

Solo unos pocos saben por qué muere la gente

De la novela "No estamos solos" de Pablo Antoñana:
“¿Qué diría el corone ahora? Esto: “Estáis escribiendo la historia con vuestra sangre. Es tinta eterna. Mas para escribir este libro hay que morirse”. Y los muertos, ¿qué saben de eso? Yo no quiero escribir ningún libro. Los libros los escriben hombres que no saben hacer otra cosa. Yo los quiero aquí, con nosotros, que cuenten luego lo que han visto. Ninguno de ésos vino con el estuche de los tinteros y los cuadernillos de papel. Nadie nos ha preguntado. Y, sin embargo, escriben la historia. Es mentira, mentira puñetera”. – p75

“Dijimos que había cosas que estaban mal hechas y nos trajimos la desgracia. Otros se callan y aciertan. Callar y aguantar cuando le pisan, eso es, callar y comerse los hígados. Eso le gusta a la gente”. – p 120

“Yo quisiera saber quién es el Gobierno. Siempre he imaginado a cinco o diez o un docena de compinches sentados alrededor de una mesa con patas de filigrana. Encima de la mesa hay un tintero de vidrio, una salvadera y una pluma de plata. También hay un cartapacio y cuadernillos de papel. Los amigos se beben sorbo a sorbo una tacita de café y hablan de sus cosas, de sus negocios. No sé por qué, pero lo tengo metido aquí dentro en la cabeza y para mí el Gobierno es eso. Un señorón se levanta y dice muy serio: “Hay que hacer esto o lo otro”. Y nosotros aquí, pegados a la tierra, clavándole el arado para sacar el pan que ellos se comen. Muertos de asco.” – p 124

“Hatajo de hombres sin ambición, o con una sola: vivir; sonámbulos seres, perdida la conciencia y los instintos: disciplinados a una voz o a un grito al que obedecían ciegamente”. – p131

“Apenas comprendían por qué abandonaron la solana; oyeron la voz que les ordenaba: “Largo, largo de aquí”, y los cuatro hombres obedecieron como lo habían hecho miles de veces, ciegamente, sin más reflexiones. Siempre, desde que firmaron los papeles sin leerlos y se les dio el petate y el uniforme que aquella misma tarde habían arrebatado a los muertos. Y no dijeron nada; ni tan siquiera: “Volveremos”, o “Veremos quién puede más”. Nada; ni eso. Los cuatro hombres se alejaban de la casa, hacia el bosque”. – p133

 “Y la victoria no ha sido de nadie porque las cosas seguirán igual que como estaban, y para eso no había necesidad de morir. Si se muere es por algo, pero al fin uno sabe que se muere estúpidamente por nada. Solo unos pocos saben por qué muere la gente”. – p155

“Convenido, todo dispuesto, no contamos para nada. Siempre hay alguien que dispone por nosotros, nos dice lo que tenemos que hacer y realmente se hace así. No podemos oponernos, la orden está dada y es muy sencillo obedecer.
Solo que yo no quiero. A mí me gustan las cosas violentas; me atraía la guerra y las noches al raso. Ahora también. La vida con riesgo tiene su placer. Es difícil vivir de pie, pero a mí me gusta. Ese soy yo”. – p164-165

“Son unos mandados; ellos no tienen la culpa. Les han dicho lo que tienen que hacer. Los que les dicen no vienen, por eso existe la injusticia”. – p 172