Saturday, 2 April 2011
Un poco más de La camara oscura, George Perec
Saturday, 26 March 2011
La camara oscura, George Perec
Monday, 14 February 2011
(En) el laberinto sin paredes (quinta parte)
Un niño desconocido se acerca y te llama señora, entonces caes en la cuenta del tiempo. Del tiempo que debe de quedar envarada en esta soledad, tan triste. A menudo viajo, frecuentemente tengo relaciones sexuales y, también, trabajos. Con medicación puedo incluso llegar a hacer planes. También hay veces en las que me asomo a la terraza y pienso en lo fácil que sería saltar la barandilla. Hay once pisos, ¿serían suficientes? A los suicidas románticos les gusta imaginar las reacciones de los que les sobrevivirán. Eso demuestra que no están realmente solos, no conocen la verdadera soledad. Por eso se imaginan la muerte como una gran sala oscura desde la que ellos contemplarán morbosamente como son añorados. Se suicidan contra alguien o por estética. Pero quien conoce la soledad sabe que la muerte es nada y se ahoga. El suicidio sólo puede ser por desesperación pero ésta no es racional sino relativa, puede estar esperándote al final de un momento de bajada. Cuando te abraza todo se acabó. Ni siquiera una habitación oscura.
Friday, 11 February 2011
(En) el laberinto sin paredes (cuarta parte)
Nado por la calle número ocho, apenas puedo ver la espuma que provocan los pies de los favoritos de las calles centrales. Hace sólo unos segundos, años, todos éramos iguales subidos sobre los pilones, esperando que nos dieran la salida. Ahora en cada brazada me voy quedando más sola y mis intentos por recortar distancias se quedan en grotescos aspavientos por culpa de los cuales trago agua por la nariz y por la boca. Todos evolucionan, aunque sea hacia el envejecimiento y la muerte, pero yo permanezco ilusamente joven, niña, aunque sólo en cuanto a mi comportamiento e ilusiones porque soy tan vieja como ellos ante el espejo cuanto contemplo mis desnudos nocturnos.
Sunday, 23 January 2011
(En) el laberinto sin paredes (tercera parte)
Alguien camina hacia mí y el esbozo miope de su cuerpo se va enfocando hasta ser conocido. Y, entonces, preparar un saludo y buscar un punto espacio temporal exacto en el que enviarlo. Muy difícil cuando también se ha de controlar el paso y evitar tropezarse o chocar. La ansiedad de un encuentro, desear que sea fugaz y zafarse de los gestos que invitan a detenerse y charlar, salvo que tenga algo que decir: una cháchara ingeniosa y vacía que me garantice que sabré comportarme.
Friday, 21 January 2011
(En) el laberinto sin paredes (segunda parte)
La simetría. Es preciso que todo esté equilibrado, necesito un sistema de espejos para sentirme centrada. La limpieza, todo ha de estar impoluto y debe oler bien. La dificultad para conseguir un buen olor. El no ruido, el silencio, la calma, intentar escuchar el silencio, ese siseo apenas perceptible. La relajación de todos los músculos, bajar los párpados, una leve brisa a través de los orificios de la persiana. Sentirme vacía de cuerpo, ingrávida, aunque esté tendida sobre la cama. Salir de mí, flotar. Con los ojos cerrados ser algo parecido a mí. Identificarme.
Monday, 17 January 2011
(En) el laberinto sin paredes (primera parte)
La indecisión, sí la indecisión, la duda, tantas opciones con sus pros y sus contras. La angustia porque el tiempo pasa y el bosque se hace cada vez más espeso y, además, oscurece. Saberse mirada, diferente, rara, caminar sin rumbo o, mejor dicho, con demasiados rumbos. Esa forma enferma de deambular cambiando bruscamente de dirección, teniendo apenas dos pasos de tregua antes de volver a caer en la duda. Avanzar y retroceder, correr, querer llorar. No ir a ninguna parte pero tener la necesidad de ir a algún sitio. Rogar por un poco de calma, por un descanso, por, al menos, parecer normal.
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